El estudio, sus principios y la gente que lo sostiene

Esumé nació como un taller pequeño con una convicción: el diseño editorial no termina en la pantalla. Trabajamos con editoriales independientes, artistas y proyectos culturales que necesitan una voz visual propia, y cuidamos cada decisión, desde la primera retícula hasta la elección del papel. Esta página reúne quiénes somos, cómo entendemos el oficio y qué nos mueve a seguir haciendo libros y sistemas gráficos con carácter.

Cronología del estudio

Hitos que han marcado nuestra manera de trabajar

Ver principios del estudio

2016 — Fundación del taller en Acuña de las Torres con un primer encargo: la identidad visual de una editorial de poesía local. Aprendimos a trabajar con tiradas cortas y presupuestos ajustados sin renunciar al cuidado tipográfico.

2018 — Publicación de nuestra primera revista cultural impresa, con retícula propia y selección de papeles texturizados. El proyecto definió el enfoque del estudio: sistemas editoriales que se sostienen en el detalle material.

2020 — Arrancamos el programa de mentorías para diseñadores emergentes. Cada sesión parte de una revisión honesta del portafolio y termina con un plan concreto de mejora, no con halagos genéricos.

2022 — Coordinamos el taller experimental de narrativa visual con artistas gráficos invitados. De ahí salió una publicación colectiva que hoy circula en ferias independientes de medio país.

2024 — Consolidamos el área de dirección de arte para marcas culturales. Hoy acompañamos proyectos integrales: del sistema gráfico a la supervisión de impresión, con acabados que se pueden tocar.

2025 — Abrimos convocatoria para residencias breves en el taller. Una semana para desarrollar un proyecto editorial propio con acompañamiento del equipo y acceso a la biblioteca de materiales del estudio.

Las manos detrás de cada página

Somos un equipo pequeño de diseñadores y editores que trabaja codo a codo con cada proyecto. Estas son las personas que dan forma a los sistemas visuales, eligen los papeles y cuidan la última pasada de pruebas antes de que todo salga a imprenta.

El estudio nace de una convicción: el diseño editorial no es decoración, es una forma de pensar que da orden y sentido a las ideas.

Un taller que entiende el diseño como oficio, no como fórmula

El proceso importa tanto como el resultado

Cada proyecto comienza con una conversación larga y una investigación cuidadosa del contexto. No aplicamos plantillas: construimos sistemas gráficos que responden a la naturaleza de cada contenido, su audiencia y el canal donde vivirá. Esa es la diferencia entre un diseño que se ve bien y uno que funciona.

La materia también es mensaje

Trabajamos con papeles que tienen cuerpo, tintas que responden a la luz y acabados que invitan al tacto. Cuando un libro o una identidad se imprime, el material se convierte en parte del relato. Por eso cuidamos la selección de soportes con la misma atención que dedicamos a la tipografía.

El acompañamiento no termina en la entrega

Entregamos archivos listos para producción, pero también explicamos cómo usarlos, qué variaciones existen y cómo evolucionar el sistema sin romperlo. Para editoriales independientes y artistas, esa claridad vale tanto como el diseño mismo: permite que el proyecto crezca con autonomía.

La experimentación tiene un propósito

La tipografía experimental y las narrativas visuales no son un fin en sí mismas. Las usamos cuando el contenido lo pide y cuando aportan legibilidad o emoción. El taller es el espacio para probar, fallar y refinar, pero siempre con una pregunta concreta que responder.

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